El nuevo juego exclusivo de PlayStation 4 ha llegado al mercado con una polémica importante debido en gran parte a las críticas recibidas por parte de la prensa especializada, sobre todo por dos aspectos: su duración y por centrarse sólo en el modo un jugador, sin online.
Ready at Dawn mantiene estrechas relaciones con estudios como Naughty Dog o Sony Santa Monica, no sólo a la hora de trabajar con total confianza en las franquicias más famosas de la compañía nipona, sino que también tiene acceso a las herramientas y motores gráficos desarrollados por ambos estudios.
Ahora con The Order: 1886, los chicos de Ready at Dawn han volado del nido, dando un paso importante y demostrando a su vez que son capaces de convertirse en uno de los ases bajo la manga de PlayStation.
La historia nos situará en una orden secreta de caballeros, cuyo origen se emplaza a la época del Rey Arturo y la mesa redonda. Todo ello localizado en una versión “neo-victoriana” con toques steampunk de Londres durante la revolución industrial con criaturas bestiales como hombres lobo. Nos pondremos en la piel de Sir Galahad, uno de los caballeros cuya misión será encontrar al enemigo que trama destruir a La Orden. En todas las misiones de la campaña del juego estaremos acompañados por otros miembros de La Orden: Lady Igraine, Sir Percival y Marquis de Lafayette. Aunque la historia está bien narrada y consigue tenernos pegados a la pantalla hasta el final, se echa en falta haber explotado algo más la relación entre los personajes. Quién sabe si en una futura entrega de The Order… ¿1887?.

PlayStation 4 saca músculo como Andrea Pessino
The Order 1886 se caracteriza por ser un espectáculo audiovisual, convirtiéndose hasta la fecha en la nueva referencia gráfica en el sector. Es lo más bestia que hemos visto en consolas y eso que la nueva generación sólo acaba de empezar como quien dice, pero Ready at Dawn ha puesto por ahora el listón más alto. Todo desprende un nivel de calidad impresionante, desde los personajes, los entornos, las animaciones… una obra maestra técnicamente.
Otro ejemplo de la potencia gráfica que emana el juego es la imposibilidad de diferenciar entre las fases de juego y las cinemáticas. He de decir que en ocasiones he esperado que acabase la cinemática soltando el mando cuando realmente ya estaba todo listo para disfrutar jugando. Prácticamente el cambio es imperceptible.
Existen detalles como la ropa de los personajes que parece tener vida propia, moviéndose con cada giro o desplazamiento de nuestro protagonista, o las expresiones faciales, perfectamente detalladas y que recrean de una forma espectacular todos los sentimientos. Aunque parezca una tontería lo tengo que decir, me he quedado embobado viendo la calidad y el nivel que tiene una simple llama de un candelabro. Jamás en los años que llevo jugando he podido observar una recreación tan real. Una cosa así demuestra que se han cuidado los detalles con tal mimo que el resultado salta a la vista.
Y qué decir de las animaciones. Todas ellas están al nivel de cualquier película creada completamente por ordenador, a niveles de superproducciones animadas como Final Fantasy. Podremos apreciar partículas en el aire, polen, humo, explosiones y fuego, todo ello movido por los tan polémicos 30 frames por segundo. Todo luce a unos niveles increíbles.

«Por estos gráficos se justifica la compra de una PS4».

Seguramente sea la experiencia más cinematográfica que haya llegado al mundillo del videojuego, mostrando que se busca a un público más adulto y palomitero, y por qué no decirlo, que disfrute como un crio tirado en el sofá como si de una superproducción de Hollywood se tratase. Yo he disfrutado muchísimo con The Order: 1886. Es de admirar que en una era en lo que todo se centra en el componente multijugador, un estudio tenga el valor de lanzar un título AAA y exclusivo con un sólo modo de juego: la campaña. Lo que hoy en día muchos medios critican, tal vez en un futuro sea algo impensable, por eso desde ZonaWired no lo vemos como un punto negativo, sino de un título que busca un cierto tipo de público. Es algo en lo que reflexionar, tal vez porque me haya criado con juegos que duran 30 minutos como Super Mario y fíjate, está catalogado como uno de los mejores de la historia.
Uno de los tirones de orejas que le doy a The Order: 1886 es la poca variedad de enemigos que ofrece el juego, refiriéndome tanto a hombre lobo como a humanos. Señores de Ready at Dawn, si hacéis un juego de un sólo modo de juego y tan poco rejugable, al menos incluir una variedad de enemigos que no hagan que este defecto se note en los primeros compases del juego. Y esto no es todo. Cuando acabamos con los enemigos que se nos ponen por delante, algunos de ellos desaparecen del escenario como por arte de magia dejando sólo a la vista la munición o arma correspondiente.
Pasemos a otro de los aspectos que harán que disfrutemos de The Order: 1886 como enanos delante de nuestra televisión. El apartado sonoro. Si tenéis la oportunidad de jugar con un equipo de sonido 5.1 o unos cascos que incluyan sonido envolvente, hacedlo. Cada disparo, cada impacto y cada nota musical se siente como si estuviéramos viviendo la experiencia en la misma Londres, todo ello acompañado de una banda sonora oscura y a la altura de una superproducción de esta magnitud. Sony como suele ser habitual, ha puesto gran mimo en el doblaje al castellano con el gran Álex de la Iglesia como director del mismo.
Una oportunidad para hacer algo más
The Order: 1886 es un juego de acción en tercera persona y desde el primer momento tendremos una serie de interacciones con los botones del mando, quedándose estos movimientos a un lado mientras estamos jugando en escenas llenas de acción. El juego podemos dividirlo en tres secciones: escenas QTE, jugabilidad de shooter en tercera persona y secciones de sigilo.
Los Quick Time Events están presentes en gran parte del juego, al estilo de Heavy Rain y Beyond: Dos Almas, utilizándose en los combates de cuerpo a cuerpo, para asesinar de forma silenciosa y para los enfrentamientos con los jefes finales. En este último caso veo una forma escandalosa de desaprovechar unos combates tan carismáticos como pueden ser estas luchas finales, hubiera preferido una parte jugable en tercera persona y que todo dependa de mi habilidad como jugador.
Las secciones de sigilo nos recordarán a los ya vistas por ejemplo en Castlevania: Lords of Shadow 2, que tantas críticas recibió por usuarios y prensa en general. Se podría haber hecho algo más, tal vez incluyendo algunos detalles innovadores para que los tramos no hubieran salido tan malogrados.

Sin embargo, los capítulos que se centran en la jugabilidad y acción pura nos recordarán a títulos tan célebres como Gears of War, ofreciendo básicamente la misma experiencia jugable. Gran chasco nos hemos llevado con el arsenal de armas del juego, pudiendo dar más juego si tenemos en cuenta la aparición del gran inventor Nikola Tesla, lo que podría haber desembocado en un número más interesante de armas futuristas.
Podremos equipar en nuestro personaje dos tipos de granadas (fragmentación y humo), un arma corta y un arma de largo alcance como una escopeta, una ballesta, varios rifles y las increíbles arma conductora y termita.
La inteligencia artificial del juego responde bien, siendo excelente si comenzamos la partida en el máximo nivel de dificultad. Si nos enfrentamos a humanos, las situaciones serán las típicas vistas en juegos del género, moviéndose e incluso creando emboscadas para pillarnos por sorpresa. Cuando nos enfrentamos a los licántropos tendremos dos tipos de enfrentamientos. En el primero de ellos se limitarán a atacarnos, tendremos que esquivarlos para acto seguido dispararles e hincarles el cuchillo. El segundo enfrentamiento lo tendremos con híbridos más fuertes y se resolverá con una escena de acción complementada con QTE.

No podemos negar que el juego cae en ciertos momentos en el llamado efecto pasillo, ya que por desgracia no hay casi nada para explorar exceptuando ciertos capítulos en los que podremos encontrar diarios, fotos, grabaciones de audio…Este defecto se hubiera maquillado con algo tan simple como añadir puzles en ciertos momentos para romper con las mecánicas que pueden llegar a convertirse en repetitivas.
De nuevo, tironcito de orejas a Ready at Dawn, esta vez a lo que los trofeos se refiere. Conforme vamos avanzando en el juego iremos consiguiendo casi sin dificultad todos los trofeos. Vamos por partes, si te centras en desarrollar un juego con únicamente un modo single player, al menos incorpora trofeos que inviten a la rejugabilidad. No sé, el típico logro pásate el juego en máxima dificultad o con determinada arma. Algo que invite o motive al usuario para que no mande el juego a la estantería una vez completado por primera vez.
Una experiencia que merece ser vivida
No se puede obviar que The Order: 1886 ha sido machacado por la prensa especializada de este país, juzgado y sancionado por lo que el juego no ofrece. ¿Pero y si es lo que el título quiere ofrecer desde un primer momento? Como hemos mencionado mucho más arriba, en tiempos donde prevalece el componente multijugador para compensar el gasto de los 70 euros en un juego, Sony junto con Ready at Dawn desean potenciar el modo de un solo jugador ofreciendo una experiencia que merece ser vivida. Dentro de unos años puede que los “críticos especializados” sancionen el “no tener un modo single player de tal dimensión”. Tiempo al tiempo.
The Order: 1886 cuenta con una duración aproximada entre las 8 y 10 horas en 16 capítulos, por lo que no hagáis caso a rumores ni a comentarios infundados. Eso sí, al finalizar el juego te queda una sensación algo ambigua y te haces la siguiente pregunta: ¿Se trata del primer título de una nueva saga y los personajes irán evolucionando con una historia más grande argumentalmente hablando?. Yo sinceramente pienso que sí.
