¿Sabes? Siempre me ha gustado viajar. Supongo que como a la inmensa mayoría de la gente. Siempre he soñado con visitar parajes lejanos y exóticos, playas paradisíacas de interminables kilómetros de arena blanca, ciudades en las que se asentaron antiguas civilizaciones y donde hoy conviven culturas y paisajes que te dejen sin aliento. Este otoño, sin moverme de la comodidad del sofá de mi casa he podido viajar al París de la revolución, a un Los Santos infestado de criminales y a Kyrat. En este viaje de hoy, vamos a conocer esas montañas inhóspitas, vamos a escalar sus muros y combatir contra sus alimañas salvajes. Vamos a dejar que este análisis de Far Cry 4 nos enseñe el verdadero significado de “La vida en rosa”.
Tengo que admitir que no soy un gran fan de los shooter en primera persona. Aunque he disfrutado mucho, especialmente en partidas multijugador, con juegos míticos como Modern Warfare, y me lo he pasado como un enano con algunas fases en solitario en otros juegos de esa misma saga (nada de ruso), no son los juegos que se llevan mi atención en la estantería de la tienda. De hecho, ni siquiera he probado las dos primeras entregas de esta saga. Me consta que son grandes juegos, ambiciosos y con personalidad, pero dejé pasar la oportunidad en su día. Hasta que llegó Far Cry 3.

Su espectacularidad, la amplitud de sus escenarios, la libertad de acción y su manera de reinventar un género que se reinventa en cada entrega de cada saga, me hizo convertirme al FarCryrismo. Escribí virtudes en un tipo de juego que no me había imaginado. Consiguió emocionarme y hacerme creer que la locura de sus personajes era algo tan real como los doritos que me comía mientras jugaba. Far Cry 3 cambió la saga, atrajo a una legión de jugadores que hasta entonces habíamos mirado hacia otro lado y sentó las bases para lo que este otoño es, hasta ahora, el mejor lanzamiento del año.
Porque con Far Cry 4, Ubisoft se la ha sacado. Ha demostrado que una generación de consolas que aún anda en pañales puede hacer las cosas bien. Se lo ha demostrado a todos, incluyendo a la propia Ubisoft, que esta temporada también tiene en las estanterías el técnicamente sonrojante Assassin’s Creed. Con esta nueva entrega de Far Cry demuestra que un buen guión, un buen acabado y un juego técnicamente bien hecho es posible, incluso cuando las consolas llevan apenas un año en el mercado.

Lo primero que nos va a llamar la atención es la evidente espectacularidad gráfica. Un dibujado de horizontes muy lejano que deja bien a las claras que han explotado al máximo los recursos de las nuevas consolas. No hay bajada de frames, no hay apenas bugs en las horas que hemos probado el juego en su versión Xbox One y las texturas, reflejos, movimientos de hierba y agua e incluso el sonido ambiente ayudan a recrear un Kyrat en el que a poco que consigamos jugar con tranquilidad nos estará pareciendo recorrer personalmente.
El sistema de juego muy parecido a lo que pudimos encontrar hace dos años en la anterior entrega. El componente rolero es muy fuerte en esta iteración, y nos permitirá configurar la experiencia de juego muy a nuestro gusto. Con cada misión completada con éxito se nos recompensará de varias formas. Karma, monedas y puntos. Con el Karma se nos permitirá reclutar ayudantes que se nos tornarán indispensables en las fases más duras de nuestra partida. Este karma se consigue haciendo favores a habitantes que nos vamos a ir encontrando en nuestro devenir por Kyrat, o encontrando ciertos puntos secretos, como campanas ocultas, que nos permitirán llenar un poco más esa barra morada.

Las monedas son sin embargo mucho más fáciles de encontrar. Como ya pasaba en la entrega anterior, nos permitirán comprar armas, munición y equipamiento que nos convertirán en un ejército de un solo hombre. Prácticamente todas las armas que están disponibles para comprar las podemos conseguir sin pasar por caja matando a los enemigos que las lleven, por lo que básicamente el dinero, en este caso, se convierte en un atajo para hacernos con un arsenal sin tener que esperar a que el modo historia nos brinde esas armas.
Lo mismo se puede decir del resto del equipamiento que podemos adquirir en las tiendas. Prácticamente todo lo podemos conseguir sin pagar si tenemos la suficiente paciencia, y los materiales, para confeccionar, por ejemplo, jeringuillas de cura.
Por último tenemos el sistema más rolero del juego. Los puntos de nivel que se nos asigne podremos expenderlos en dos grandes grupos de habilidades. Podemos ser tigre o elefante. O un tigre tan grande como un elefante, o un elefante feroz como un tigre. Al final de la aventura tendremos todo, todo y todo. Pero en un principio habrás de elegir entre algunas de las características de esas facciones. Básicamente las habilidades de tigre te hacen más temido, y las de elefante más resistente. Ataque y defensa. La clave está en la combinación de ambas, y por supuesto, en el estilo de juego que vayas a seguir.
Si eres de quienes disfrutan con el sigilo, acercándote viperinamente a tus enemigos para quitarles de enmedio sin levantar sospechas, el elefante será tu aliado. Ahí encontrarás las habilidades que te darán más puntos de salud, que te permitirán recolectar más hierbas con las que preparar curas, y en definitiva potenciarán tu estado físico. Si por el contrario eres como el que suscribe, lo que vulgarmente se llama un elefante en una cacharrería, mejor que te hagas “amigo” del tigre. Si vas a entrar en los poblados a pecho descubierto, con un puñal entre los dientes, sin siquiera molestarte en apuntar y al grito de “a mi sabino que los arroyo”, mejor potencia tu aspecto ofensivo.

Porque una de las grandes características de este Far Cry es que te permite afrontar todas y cada una de las misiones, principales o secundarias, en muchas formas. Esta variedad a la hora de permitirte encarar las misiones hace que se trate de un juego con una personalidad muy definida, y que aumente tus ganas de jugar una fase más, sólo para probar qué tal se te da haciendo esto o aquello de allá. Marcar a tus enemigos con tu cámara de fotos (característica ya clásica en la saga) y esperar pacientemente con el arco en la mano hasta que tu víctima esté a tu alcance, mientras un águila acecha desde el cielo amenazando con descubrir tu cobertura, son momentos impagables. Far Cry 4 es sobre todo un juego que transmite sensaciones, y aunque no hemos tenido tiempo todavía de jugarlo muy profundamente, ya se puede intuir que la fuerza de sus personajes secundarios sigue intacta. Desde el villano principal, al que odiaremos desde el primer minuto, hasta nuestros compañeros en la aldea, en todos se percibe una personalidad clara y definida que a su vez transmiten al juego.
Otra de las grandes características del juego es que te vas a ver obligado a hacer cosas que no te gustan. En ciertos momentos de la historia, y casi desde el principio, te verás obligado a elegir entre algunas opciones que en más de una ocasión te provocarán un dilema moral. En la parte buena esto cuenta como un factor a favor de la re-jugabilidad. Seguro que vas a querer pasarte el juego otra vez haciendo justo lo contrario de lo que elegiste en tu primera partida.
El sistema de conducción automatizado, que puedes elegir si prefieres centrarte en disparar a enemigos o admirar el terreno, la obligación de cazar y usar los recursos animales y vegetales para fabricar utensilios y ayudas, y una fluidez en el juego tal que a veces te olvidarás si estás haciendo una misión principal o secundaria, son algunos de los añadidos que hacen de este uno de los mejores juegos en lo que llevamos de generación.

Como ves, he hablado muy poco de los fallos del juego. Y eso es porque los pocos errores que comete Far Cry 4 se te van a olvidar mientras estás absorto con sus paisajes. Quizá su mayor pecado es que abruma un tanto, especialmente al principio, y que quizá te sientas algo confundido en la inmensidad de su paisaje. Porque aunque el mapeado no es mayor en extensión al de Far Cry 3, su nueva dimensión vertical, permitiendo escalar montañas, le da un punto de extensión hasta ahora desconocido. Literalmente, puedes llegar hasta donde te alcance la vista. Y si el mayor defecto de un juego es que es tan grande que no sabes por donde empezar, es que estamos ante un muy buen juego.
Far Cry 4 es un juego redondo, de lo mejor que hemos visto en esta generación, y se convierte en el rival a batir estas temporada. Enseña un par de lecciones a todos los que quieran excusarse en lo temprano de una generación para poder sacar al mercado juegos incompletos y nos ofrece una aventura completa, llena de personajes y de historias, rebosante de vida en todas direcciones (incluyendo el cielo) y que nos va a robar muchas horas de sueño haciendo que amemos a la vez que odiamos la vida en rosa.
https://www.youtube.com/watch?v=nRLmHhUTod4