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Análisis. Battlefield 4

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Análisis. Battlefield 4
La madre de todas las guerras. La batalla que Napoleón Bonaparte habría querido gestionar y, cómo no, ganar. El epitafio perfecto dentro del caos que los conflictos bélicos generan. Hay muchas maneras de definir lo que supone la entrada en escena de Battlefield 4, la última ópera prima de DICE. Millones de personas aún disfrutan de la que era la mejor experiencia multijugador en shooters en primera persona, Battlefield 3, y ya han recibido, como agua de mayo, una nueva llamada a filas. Y el que diga que no o se arrepienta de formar y acudir a las barricadas se pierde una experiencia inigualable en cuanto a sensaciones, diversión y descarga de adrenalina. Avisados estáis.
Pero como siempre, vayamos por partes porque Battlefield 4 es un producto tan inmensamente complejo que necesitaríamos tres análisis para poder abordarlo por completo. Por ello, este humilde soldado, sólo podrá presentaros la punta de iceberg de un proyecto de entretenimiento que os augura, prometido, muchos meses de diversión.
En primer lugar, para comenzar con las prácticas de tiro, DICE ofrece al jugador una campaña llena de tensión. De hecho, es la primera vez en muchos años (y llevo dos décadas jugando a shooters) que deseo avanzar en la trama argumental más allá de apretar el gatillo sin dilación o pausa. DICE ha puesto todo la carne en el asador y, a diferencia de Battlefield 3, ofrece una campaña a la altura del nombre que la representa. Somos marines, China ha iniciado un conflicto mundial con el apoyo de Rusia y debemos de frenar su inexorable ansia de conquistar el Mundo. Un argumento muy peregrino y demasiado trillado en el mundo de los videojuegos pero que en esta ocasión está tan lleno de matices, de giros argumentales, de sucesos y de momentos épicos y cargados de dramatismo que nos obligará a seguir combatiendo para conocer el desenlace. En esta ocasión somos el sargento Daniel Recker y formamos parte del pelotón Tombstone y nos tocará investigar cuáles son las causas de esta guerra y darle solución. No destriparé, como es obvio, el final de la campaña pero en momentos llega a ser sublime, descorazonador, orgásmico. Todo ello acompañado de distintas localizaciones tanto en tierra como en mar que oxigenan la experiencia jugable y nos mantiene en todo momento en tensión para seguir luchando por nuestra vida, por nuestro país, por el Mundo.
A todo ello acompaña el hecho de ir siempre con varios marines más que reforzarán la trama y evitarán de un plumazo sentirnos solos en la batalla como un superhéroe. Eso sucede en otros videojuegos, en Battlefield no. Con ellos debatiremos nuestras decisiones y lloraremos y sufriremos cuando los perdamos. También les daremos órdenes para que ataquen a los enemigos lo que nos permitirá, gracias a este añadido táctico, realizar emboscadas gracias al fuego de supresión. Todo ello acompañado en numerosas ocasiones por cinemáticas creadas a partir del (sublime) motor gráfico que enlazarán a la perfección los momentos en los que soltemos el teclado y el ratón para dejarnos llevar por los acontecimientos que se relatan.
Y como era previsible, el juego atesora un gran doblaje, tanto de textos como de audio, lo que le confiere una inmersión absoluta para aquellos que el inglés sea un inconveniente. Un conjunto de voces muy bien seleccionadas y que, salvo honrosas excepciones, mantienen el doblaje en cotas muy altas.
Pero DICE no se conforma con eso. Tras ofrecernos una campaña de 7 ó 8 horas de duración vertebrada en siete capítulos (yo aconsejo jugarla en modo difícil ya que de otro modo sería un paseo) llega la verdadera esencia de Battlefield 4, el multijugador. Diez mapas en diferentes localizaciones: bosques, bases, islas, desiertos, etc., pero con un pequeño gran matiz: Levolution. Una tecnología de DICE que permite modificar la orografía del mapa permitiéndonos jugar a un mismo escenario siendo diametralmente opuesto. De esta forma, será imposible ya conocerse al milímetro las zonas de combate eliminando así de un plumazo a las irritables y deleznables «setas acampadas».
Y para presumir de números, DICE permite a los poseedores de la versión de PC, que es sobre la que se ha realizado el análisis, enfrentarse en batallas contra 64 jugadores (24 en las versiones de consola por sus limitaciones técnicas de hardware). Un abrumador ejército que nos conferirá momentos de verdadera adicción al combatir contra tantas personas. Y como ya es seña de identidad de este producto, no faltarán los vehículos tanto por tierra, mar y aire. Pilotaremos cazas, tanques o barcos y nos coordinaremos con nuestros aliados para derrotar al bando enemigo en distintos modos de juegos: Conquista (capturar la bandera); Erradicación (luchar por conseguir una bomba y colocarla en el lugar del enemigo); TCT Equipo (combate sin más aditivos que la propia infantería entre dos bandos); el también tradicional modo Asalto en el que nos tocará atacar o defender una zona; TCT Patrulla (esta vez con con vehículos y tres grupos enfrentados entre sí); Desactivación (modo en el que no se regenera la vida y no ahy vehículos); y por último, el modo Dominación (clon de Conquista pero sin vehículos).
Una ingente cantidad de modos de juego que vendrá acompañada por los cuatro roles como soldados que podremos elegir y que nos permitirá acceder a equipamiento y armas distintas: Ingeniero, Recon, Asalto y Apoyo. Un aditivo que enriquece aún más si cabe la experiencia y que nos permitirá combatir con un perfil más cercano a nuestros gustos personales.
A todo ello se suma, que tanto en el modo campaña como en el multijugador, las muertes, las maneras de ejecutarlas y otras muchas variables nos permitirán ir sumando puntos que desbloquearán armas y armamento de apoyo. Todo un acicate para depurar nuestra técnica de combate que nos permita optar al armamento más poderoso y que mejor se adapte a nuestro estilo de juego.
En el caso del modo campaña, también habrá armas únicas repartidas por el escenario así como medallas de compañeros, lo que nos incentivará a investigar los escenarios de cabo a rabo para completar esa lista de objetos que de otra forma no conseguiríamos.
Pero todas estas variables no serían posibles si no estuviesen sustentadas en un motor gráfico a la altura. Y el Frostbite 3 lo es. Ofrece, con permiso de Crysis 3, el mejor apartado gráfico del actual panorama digital. Todo, o casi todo, en el escenario puede ser alterado con nuestros disparos. Los efectos meteorológicos rozan la perfección. El detalle en texturas, formas, modelado es enorme. De hecho, las capturas que acompañan a este análisis no reflejan a la perfección la inmersión que permite el motor gráfico. Y lo mejor de todo es que para disfrutarlo no se necesita un equipo de la NASA. En mi caso, con el equipo de pruebas (i5 3570k subido a 4,8Ghz, 8Gb de Ram y Nvidia GTX780 en un monitor ultrapanorámico de 29 pulgadas con resolución 2560×1080) he podido jugarlo en modo Ultra con todo a tope. Pero equipos más modestos podrán hacerlo rebajando alguna de las ingentes opciones de personalización gráfica que ofrece Battlefield. Lo que sea para disfrutar de un espectáculo audiovisual de primer nivel, que como era previsible, viene acompañado también de un gran apartado sonoro tanto en lo que concierne a los sonidos ambientales y de las armas como los temas que nos acompañarán durante nuestra aventura tanto en solitario como en compañía.
Aún así, el producto también presenta lagunas. La IA de los enemigos no está muchas veces a la altura y responderán de forma errática e incongruente. Además, ejecutar el juego a través de la plataforma digital Origin nos obligará a estar conectados a la base de datos de los desarrolladores suecos de DICE para monitorizar nuestras estadísticas lo que hará más tedioso el arranque del juego. En eso Steam aventaja en años luz a Origin. También es desesperante algunos tramos del modo campaña en los que la dificultad está un pelín descompensada y moriremos más de la cuenta hasta que cojamos el ritmo. También es reprochable el hecho de que la historia está muy blindada, y como sucede en el 99% de los videojuegos, nos dará la sensación de ir recorriendo pasillos perfectamente delimitados. Al menos, no nos tocará ir guardando cada cierto tiempo ya que habrá checkpoints de guardado automático.
Por todas las razones expuestas anteriormente y otras muchas que se quedan en el tintero y que sólo descubrirás si aceptas la llamada a filas (te lo reitero, hazlo), no es descabellado asegurar que Battlefield 4 es ahora mismo el mayor y mejor exponente dentro del panorámica bélico. Cubre todas las necesidades que un amante de este género precisa tanto en su vertiente en el modo campaña, y como no, en el apartado multijugador, que es mayúsculo en todos los sentidos. Por ello, es de obligada compra. El pelotón Tombstone te acogerá en su seno sin poner cortapisas. Los chinos, en cambio, pensarán lo contrario. Es tu turno, soldado.

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