Con Valiant Hearts nos enfrentamos, más allá de al terror de la cruenta guerra, al amor en todas y cada una de sus encarnaciones. La nueva propuesta de Ubisoft Montpellier es el amor de un padre, de una esposa, de un marido, el amor convertido en venganza, el amor de una mascota, el amor de una hija, el amor de la amistad, la historia, por las viñetas, por las aventuras gráficas y sobre todo por el videojuego. Porque a pesar de toda esta oda al amor, Valiant Hearts es un videojuego y como tal debemos tratarlo.
El estudio más francés de Ubisoft vuelve a la carga tras sus peripecias con Rayman (Origins y Legends) y Zombie U, usando una de las mejores armas de la compañía: el UbiArt FrameWork, ese motor que tan buenas alegrías nos da tanto para la vista como para las manos. Un motor gráfico que permite crear juegos artísticamente bellos y de producción muy económica, lo cual se suele reflejar en el precio de venta sin desmejorar para nada el producto final.
Valiant Hearts además sirve para conmemorar el Centenario de la Primera Guerra Mundial que se celebra este año. El juego cuenta con el certificado “Centenario”, creado por la Mission Centenaire 14-18, la comisión francesa que dirige el programa conmemorativo de una de las peores y más olvidadas guerras de la humanidad. Es por ello que el juego además se convierte en una herramienta didáctica excelente, cargada de todo tipo de datos fidedignos sobre la catástrofe y cuya historia está inspirada en las miles de cartas recuperadas por parte de los creadores de combatientes o familiares que sufrieron la desgracia. A lo largo del juego podremos consultar miles de datos relacionados con el momento histórico en el que se desarrolle la historia de nuestros personajes, así como los coleccionables que podremos conseguir durante el juego irán acompañados de unas fichas donde se nos explica la utilidad durante el conflicto.

El juego además recrea fielmente batallas como las de Marme o Somme, el bombardeo de Reims, o episodios como el de los taxistas de París. Todo ello siempre desde el punto de vista de nuestros protagonistas: Emile, Karl, Freddie, Anna y Walt. Metidos en la piel de un granjero francés, su yerno, un soldado yanqui en busca de venganza, una paramédica belga y un heroico perro de rescate, viviremos los cuatro años de la Primera Guerra Mundial.
Pero si alguno aún se lo está preguntando, Valiant Hearts no es un juego bélico al uso. Con un sabor a aventura gráfica añeja, aderezado con toques de plataformas, otra pizca de puzles, un cuarto de fases de conducción y un sorbito de sigilo nos sale una fórmula casi perfecta. La mecánica básica del juego es resolver puzles a lo largo de los diferentes episodios que completan los cuatro capítulos de la historia. En los puzles comienza el casi, y es que su dificultad aunque se ve aumentada conforme avanzamos en la trama no significan ningún reto para un jugador medio. Debemos añadir ciertos momentos que antes he mencionado de conducción, que en realidad no son tales ya que nos limitaremos a esquivar obstáculos con un vehículo. El toque de aventura gráfica se lo dará el hecho que para solucionar los mencionados puzles deberemos buscar piezas por el escenario, lo cual nos hará avanzar en una historia cruda y bella a partes iguales. Todo ello rodeado de pequeños momentos de sigilo, bastante fácil he de decir, algunos QTE esporádicos que no suponen ningún reto ya que nos permitirán ciertos errores, y enfrentamientos con jefes finales al terminar cada capítulo. Un conjunto muy bien llevado pero que por falta de dificultad puede resultar un paseo para cualquier jugador experimentado, y a pesar de poder caer en la repetitividad de sus mecánicas debido a la corta duración del juego no llega a cansar.
El apartado gráfico es uno de los puntos fuertes del juego, qué bien nos tiene acostumbrados Ubisoft cuando saca a pasear su UbiArt FrameWork. Si hasta la fecha el rey de los escenarios en 2D sigue siendo Nintendo, podemos decir que su horma en el zapato es Ubisoft con este motor. Con una estética de cómic europeo, haciendo uso de las viñetas para contarnos momentos paralelos de la acción o de bocadillos para mostrarnos las inquietudes de los personajes, Valiant Hearts cuenta con una preciosista puesta en escena a la par de simple. Sin la viveza de colores de Rayman o Child of Light, pero no por falta de calidad sino por las exigencias del guión, ya que con sus tonos grises, la suciedad y la oscuridad de sus escenarios nos trasmite perfectamente el encuadre de la Guerra. El fondo de los escenarios es toda una secuencia de dibujos animados que representa perfectamente el contexto de la aventura, pero si debemos poner alguna pega debe ser el bordeado de los personajes que no queda todo lo suave que debiera. Cabe destacar un detalle de los personajes, ya que a ninguno le vemos los ojos salvo a Walt (el perro), decisión que entendemos representativa.
A nivel sonoro no le pierde la zaga. Una banda sonora deliciosa, cargada de momentos melancólicos que atenuarán la crudeza de la historia, otros temas llenos de luz y esperanza como la que nos transmiten los protagonistas con sus acciones y, cómo no, la Marsellesa sonando a todo trapo en ciertas fases de la acción. A pesar de que durante las partes jugables los protagonistas nos cuentan sus acciones con bocadillos de cómic, entre los niveles contamos con un narrador doblado al castellano que utiliza la entonación adecuada y sobresaliente. Así como el sonido de las armas, sirenas, vehículos, etc. que dotan a las escenas de una viveza impropia de una novela gráfica.
En definitiva, Valiant Hearts es otra pequeña joya de la compañía francesa, lanzada a un precio irrisorio e irresistible. Apta para cualquier amante de las plataformas, las aventuras gráficas o cualquier curioso que desee saber más sobre uno de los conflictos bélicos más horrendos y olvidados. Se puede prestar para una segunda partida por conseguir los 119 coleccionables que nos propone o simplemente por el hecho de cultivarnos más sobre la Primera Guerra Mundial. En definitiva un imprescindible por un precio irrisorio.

